Cancer: Enfermedad y al mismo tiempo solución

Concebir el cáncer como un crecimiento anómalo derivado de mutaciones genéticas, y su tratamiento en eliminar o destruir el tejido tumoral mediante cirugía, radiación o quimioterapia, resulta insuficiente.

Una hipótesis plantea que las neoplasias son tejidos funcionales con un propósito adaptativo: intentos del organismo por reparar lesiones crónicas que no logran sanar. Los mismos genes implicados en el crecimiento tumoral participan también en procesos normales de desarrollo, regeneración y cicatrización. Así, el cáncer podría representar un esfuerzo de la inteligencia biológica por restaurar la integridad del cuerpo, un “síndrome de adaptación local” que aparece cuando la perfusión de oxígeno local persistente agota la capacidad normal de los tejidos y células.

Cuando el daño es constante, el cuerpo activa repetidamente los genes de crecimiento y reparación. Si la lesión no se resuelve, esta activación continua puede derivar en una proliferación descontrolada. De ahí que los cánceres suelan originarse en tejidos con alta tasa de recambio celular o sometidos a agresiones crónicas.

Desde esta perspectiva, el tumor no sería un enemigo sino una respuesta fallida de sanación. Extirparlo o destruirlo sin resolver la lesión original puede agravar el problema, ya que se eliminan también los factores reparadores que el propio tumor produce.

Todo agente patógeno (sea una sustancia carcinógena, un virus, la radioactividad ambiental, una carencia nutricional, frío intenso, o sufrimiento emocional) genera en primera instancia una lesión al organismo, la cual suscita una reacción de alarma que trae consigo una serie de reacciones nerviosas, hormonales e inmunológicas. Si la agresión patógena continúa, se genera una reacción de resistencia, la cual, de prolongarse en el tiempo o aumentar en intensidad, conduce tarde o temprano a un colapso fisiológico o reacción de agotamiento.

El cuerpo posee una capacidad intrínseca de autocuración, vis medicatrix naturae, y cuando la lesión de origen logra repararse, las células cancerosas pueden desaparecer mediante apoptosis o rediferenciación.

Scroll al inicio