Menos cantos de sirena y más remedios de eficacia probada

Es normal que genere confusión el hecho de que aparezcan constantemente personas que aportan «la hierba maravillosa”. Esto hace que los oyentes no sepan muy bien cuál les conviene más o, al revés, pensar que todo el día deberíamos estar tomando de todo.

Sobre las novedades terapéuticas, hay que hacer memoria de todos los remedios que han despertado grandes expectativas, se han puesto de moda y han caído en el olvido en poco tiempo. Es aconsejable dar prioridad a los remedios experimentados, aunque no tengan detrás una publicidad que los haga atractivos.
Los remedios de eficacia probada suelen ser muy sencillos y de proximidad, muchas veces de uso cotidiano: el aire puro, la respiración nasal profunda, pausada y bien ejecutada, los baños de sol (con moderación), la actividad física adecuada, el agua de manantial estructurada, el ánimo alegre, la paz de espíritu, una actitud de agradecimiento hacia la vida, el ajo, la cebolla, el limón, el vinagre, el jengibre, el tomillo, la manzanilla, el hipérico, el magnesio, la avena, la manzana, la cebolla y todos los refraneros que van llenos de las virtudes de las hierbas medicinales. Como de hecho no hay una línea clara de separación entre alimento y remedio, debemos considerar la misma alimentación, en todas sus variantes, como un recurso terapéutico de primer orden. Sin embargo, al ser la tradición tan rica en remedios, acertar lo más adecuado no siempre es fácil. Especialmente porque son pocos los consensuados para un mal determinado: «tantas mujeres, tantos remedios» se decía, ya que las mujeres eran las que cuidaban de los enfermos y las depositarias del saber médico tradicional. En casos serios, se recurría a un entendido más formado. Con la irrupción de los fármacos en el s.XX se rompió esta tradición, y si bien ahora se puede consultar a médicos y dietistas, el factor fundamental de la decisión debe ser el sentido común, la propia intuición y la propia experiencia, apoyada por el conocimiento transmitido por buenos profesionales para asegurarse de que nuestra salud y bienestar no procede de un remedio puntual que no es deseable a medio y largo plazo (buscar el problema-raíz).

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