Dos máximas: Conócete a ti mismo. Sé tú mismo.
En el hombre antiguo y tradicional también había un margen de indeterminación, pero en él servía apenas para resaltar el lado activo de las dos máximas: “Conócete a ti mismo” y “Sé tu mismo”, que implicaban una acción formadora y de organización interna, hasta la eliminación del margen y a la acción de la unidad completa. Descubrir precisamente en sí mismo “la dominante” sugerida por su propia forma y de la propia casta, y quererla, o sea, transformarla en un imperativo ético. Y la verdadera diferencia es la manera como era vivido el objeto o la función. Al modo simplemente material se le opone aquel que actúa sin preocuparse por los frutos, actuando por la acción en sí, haciendo de […]